Bioplásticos: el camino sustentable

Diego Carman 131
Boulogne, San Isidro Prov. de Buenos aires
Argentina

Historia de los bioplásticos

¿Qué es el bioplástico?

El bioplástico se refiere al plástico hecho de plantas u otros materiales biológicos en lugar de petróleo. Se suele denominar plástico de origen biológico.

Puede estar hecho de ácidos polilácticos (PLA, por sus siglas en inglés) presentes en plantas como maíz y caña de azúcar, o de polihidroxialcanoatos (PHA) producidos a partir de microorganismos. El PLA se emplea habitualmente en envases de alimentos y el PHA, en dispositivos médicos, como suturas y parches cardiovasculares.

Como el PLA procede de las mismas grandes instalaciones industriales que elaboran productos como etanol, es la fuente de bioplástico más barata. Es el tipo más habitual y también se usa en botellas de plástico, cubiertos y tejidos.

Plantas, petróleo y la lucha por la seguridad alimenticia

«El argumento [a favor de los plásticos de origen biológico] es el valor inherente de reducir la huella de carbono», explica el ingeniero químico Ramani Narayan, de la Universidad Estatal de Míchigan, que investiga los bioplásticos.

Aproximadamente el ocho por ciento del petróleo del mundo se utiliza para fabricar plástico y los partidarios de los bioplásticos suelen pregonar la reducción de este uso como un beneficio importante. Este argumento se basa en la idea de que, si un artículo de plástico no libera carbono cuando se desecha, al degradarse, los bioplásticos añadirán menos carbono a la atmósfera porque básicamente devuelven el carbono que absorbieron las plantas al crecer (en lugar de liberar carbono que estaba atrapado bajo tierra en forma de crudo).

Tiburón ballena

VER GALERÍA

Sin embargo, la historia no acaba ahí. Un estudio de 2011 de la Universidad de Pittsburgh descubrió otros problemas medioambientales vinculados al cultivo de plantas para fabricar bioplásticos. Algunos de ellos eran la contaminación por los fertilizantes y la tierra que se quita a la producción de alimentos.

Emplear una sustancia como el maíz para la fabricación de plástico en lugar de como alimento es el foco de un debate sobre cómo deberían distribuirse los residuos en un mundo donde aumenta la escasez alimentaria.

«La otra propuesta atractiva es que la biomasa vegetal es renovable», añade Narayan. «Se cultiva por todo el mundo. El petróleo se concentra en regiones determinadas. Los bioplásticos sustentan una economía rural y agrícola».

Según la ingeniera medioambiental y exploradora de National Geographic Jenna Jambeck, de la Universidad de Georgia, los plásticos derivados de productos vegetales tienen ventajas, pero solo si se tienen en cuenta una serie de factores.

«¿Dónde se cultivan? ¿Cuánta tierra ocupan? ¿Cuánta agua se necesita?», dice, dando ejemplos de preguntas importantes.

Si los plásticos de origen biológico son mejores para el medio ambiente que los derivados del petróleo «es una pregunta importante que depende de muchos factores», afirma. En otras palabras, por ahora no existe una respuesta clara.

¿Qué ocurre con ellos cuando acabamos de usarlos?

Según el tipo de polímero usado para fabricarlo, el bioplástico desechado debe ser enviado a un vertedero, reciclado como muchos (aunque no todos) plásticos fabricados con petróleo o enviado a un centro de compostaje industrial.

El compostaje industrial es necesario para calentar el bioplástico a una temperatura lo bastante alta que permita que los microbios lo descompongan. Sin ese calor intenso, los bioplásticos no se degradan por sí solos en un plazo significativo, ya sea en vertederos o en un montón de compost doméstico. Si acaban en ecosistemas marinos, funcionarán de manera similar a los plásticos fabricados con petróleo, descomponiéndose en fragmentos microscópicos, durando décadas y planteando un peligro para la vida marina.

«Si el [bioplástico] PLA se filtra, tampoco será biodegradable en el océano», afirma Jambeck. «En realidad no es tan diferente de los polímeros industriales. Puede ser compostado en instalaciones industriales, pero si la localidad no las tiene, no hay ninguna diferencia».

Entonces ¿deberíamos usarlo?

Uno de los mayores fabricantes de bioplástico en los Estados Unidos es Eco Products, en Colorado. Compran PLA hecho de maíz a NatureWorks, un fabricante químico en Blair, Nebraska, que también elabora pienso para ganado, edulcorantes y etanol.

Eco Products ha referido las preguntas sobre sus productos a la asociación comercial industrial Plastics, que afirmó que la demanda de bioplásticos ha aumentado en la última década.

Según Elleni Almandrez, representante de Plastics, el interés de los consumidores por alternativas sostenibles al plástico y la tecnología más eficiente impulsan ese aumento.

Haciendo frente a las críticas de que los bioplásticos podrían quitar terreno al cultivo de alimentos, Almandrez afirmó que las empresas representadas por Plastics se asocian con agrupaciones como la Bioplastic Feedstock Alliance de WWF para garantizar la sostenibilidad de los cultivos.https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.485.1_en.html#goog_1565605151Anuncio: Tú vídeo comenzará en–:–


–:– / –:–


Plásticos 101

PLÁSTICOS 101

Pero los medioambientalistas alegan que la grave falta de instalaciones de compostaje industrial implica que los bioplásticos apenas contribuyen a reducir la cantidad de plástico que llega al mar.

Dune Ives es la directora ejecutiva de Lonely Whale, una organización medioambiental sin ánimo de lucro centrada en soluciones empresariales, sobre todo en lo que a plásticos se refiere. A principios de este año, el grupo dirigió una campaña llamada «Strawless in Seattle» para presionar a favor de una prohibición de pajitas de plástico. Como parte de dicha iniciativa, Lonely Whale investigó si podrían ofrecer pajitas de bioplástico como alternativa. Según Ives, de los negocios locales que sí contaban con contenedores de compostaje, pocos informaron de que los productos de bioplástico llegaran a los lugares pertinentes.

«Enseguida nos dimos cuenta de que la idea de plástico compostable parece interesante, sobre todo en una zona como Seattle, pero está el elemento humano de tú y yo», afirma.

Dune añade que, sin una infraestructura de compostaje apropiada y la experiencia de los consumidores, los productos de bioplástico pueden acabar siendo un ejemplo de greenwashing o «lavado de cara verde», una expresión acuñada por medioambientalistas que se refiere a casos en los que los consumidores son engañados respecto a la sostenibilidad del producto.

«El marketing hace que nos sintamos bien con lo que compramos, pero la realidad es que todavía no disponemos de sistemas para dar cabida a esos materiales», explica.

El Biodegradable Products Institute (BPI) es una organización sin ánimo de lucro fundada para defender los productos biodegradables y la infraestructura de gestión de residuos. Consideran que los bioplásticos y el compostaje industrial son posibilidades sin explotar.

«El compostaje es local por naturaleza», afirma Rhodes Yepsen, director ejecutivo de BPI. «No tiene sentido enviar los residuos de alimentos a otro país. Se pudren enseguida y son principalmente agua. Son pesados y sucios».

Señala que el reciclaje suele ser ineficaz, captando menos de una quinta parte del material reciclable producido en el mundo.

«El 50 por ciento de los residuos que generamos son residuos biodegradables como alimentos y papel», afirma Narayan, que también trabaja como asesor científico para BPI. Cree que los vertederos deberían eliminarse del todo y remplazarse por una recogida de basuras más robusta e integral.

«Los vertederos son tumbas. Preservamos la basura. No tiene ningún sentido», afirma.

Ives señala las oportunidades de crear alternativas sostenibles sin plástico.

El plástico fabricado con petróleo o plantas como el maíz es uno de los materiales más baratos para objetos como envases, pero los fabricantes a menor escala desarrollan alternativas más naturales. En Reino Unido, una tienda cultiva hongos para fabricar muebles ligeros y, en Estados Unidos, el Departamento de Agricultura emplea una película láctea para crear envases que mantengan la comida fresca.

«Es un campo para inversores emprendedores. No faltan las oportunidades increíbles de alternativas que sean degradables en el mar, que no sobrecarguen el sistema de producción de alimentos ni la tierra», afirma Ives.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Como bien sabemos, la contaminación por plásticos y microplásticos es uno de los principales problemas medioambientales a los que debemos hacer frente, no tardando mucho, durante este siglo XXI. Nuestra capacidad para atajar o buscar soluciones a este tipo de contaminación, y al cambio climático producido por el calentamiento global, serán claves que marcarán el futuro del planeta a corto y medio plazo. Por ello, ciudadanos, investigadores, instituciones y gobiernos, buscan posibles soluciones (más o menos acertadas) a estos problemas. Una de las líneas de investigación más prometedoras para acabar con la producción de plástico y con el problema de generación de residuos asociado a esta producción, es el de la elaboración de bioplásticos. Sin embargo y hasta la fecha, estos bioplásticos tan solo han propuesto una solución parcial al problema, dejando abiertas demasiadas incógnitas como para poder ser considerados una alternativa real a los materiales plásticos convencionales. Hoy intentaremos acercarnos al mundo de los bioplásticos, conoceremos cuáles son las principales ventajas que ofrecen respecto a los materiales plásticos tradicionales, los nuevos problemas de sostenibilidad que plantea la producción de estos materiales y la gestión de sus residuos, y las investigaciones más esperanzadoras de cara a producir bioplásticos biodegradables y realmente sostenibles.


“No heredamos la tierra de nuestros padres, sino que la tenemos en préstamo de nuestros hijos”

Dicho de pueblos originarios de América

Tipología de bioplásticos

Teniendo esto en cuenta, los bioplásticos se pueden dividir en 3 categorías principales en función de su origen y su biodegradabilidad:

– Procedentes de fuentes no renovables (derivados del petróleo) y son biodegradables, por ejemplo, policaprolactona (PCL), polibutilen succinato (PBS), polibutilen adipato/tereftalato PBAT. Aparecen en la figura sombreados en verde.  

– Procedentes de fuentes renovables total o parcialmente (biobased) y no son biodegradables, por ejemplo, los conocidos como biobased polietileno (PE), poliamida (PA), polipropileno (PP) o polietilentereftalato (PET). Aparecen sombreados en rosa en la figura.

– Procedentes de fuentes renovables y que además son biodegradables, como el ácido poliláctico (PLA), polihidroxialcanoatos (PHA) o almidones termoplásticos (TPS). Sombreados en azul.

Biodegradabilidad

La biodegradabilidad es una propiedad que depende de la estructura química del material, es independiente del origen o fuente de obtención del bioplástico. Como acabamos de ver, hay bioplásticos procedentes de fuentes no renovables que son biodegradables, así como bioplásticos procedentes de fuentes renovables que no lo son.

Como vemos, los Bioplásticos son un conjunto de materiales muy diverso y sus propiedades varían consecuentemente dependiendo del material del que se trate.

Los bioplásticos, en determinadas aplicaciones, son capaces de alcanzan valores del orden de los polímeros tradicionales en propiedades como la impresión, la transparencia, el brillo y la barrera.

Cabe reasaltar que los plásticos obtenidos total o parcialmente a partir de fuentes renovables, por ejemplo los “biobased” PE, PET o PVC, tienen las mismas propiedades que sus homólogos convencionales obtenidos a partir de derivados del petróleo PE, PET o PVC y pueden ser reciclados junto a estos.

Desde luego, no se debe pasar por alto el hecho de que la viabilidad de la utilización de los bioplásticos en envases para alimentos no solo está relacionada con las especificaciones técnicas del material de envase, sino que debe abordarse desde un punto de vista integral mediante el estudio de la interacción envase/producto.

En este sentido, se deben tener en cuenta entre otros aspectos:

o las características intrínsecas del material (propiedades termomecánicas, barrera a gases y vapor de agua),
o los requerimientos específicos de procesado del alimento (tratamientos térmicos de pasteurización o esterilización),
o la tipología del producto a envasar (necesidad de atmósfera modificada, barrera a la luz…),
o vida útil del alimento microbiológica y organoléptica (mecanismos físico-químicos de deterioro, oxidaciones, pardeamiento, enranciamiento, textura, pérdida de color, de calidad nutricional…),
o del uso que se le vaya a dar al mismo (temperaturas de almacenamiento, congelación, horneado, microondas…)
o y por último, de seguridad (

Contacta con nosotros

Calle Ejemplo, 1
Ciudad de ejemplo, CA 10100
España

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: